CUENTO DE HADAS
- Revista Lexikalia
- 27 nov 2020
- 1 Min. de lectura
Daniel Frini
Buenos Aires, Argentina
Mecánico y electricista
En la oscuridad, a la Chuni el miedo le duele más que el hambre. Está en cuclillas sobre el colchón que huele a sudores viejos, la espalda contra la pared sin revoque, y los brazos rodeando sus piernitas flacas nomás por sentir algo que aplaque el vacío del pecho. La Sonia le dijo que para los catorce la llevaría al cine; le contó del castillo, la princesa, el dragón y el príncipe. Hicieron catorce y la Chuni no fue al cine, pero imagina que ella es la princesa y la pieza es el castillo. Sabe que los de afuera son peores que dragones y no espera príncipe sólo por no saber para qué; pero sí a su mamá, que venga a rescatarla de
tanto miedo, y golpes, y mugre.
La puerta se abre y aparece mamita.
―Pasá, Cholo. Cuando salgás, me dejás la plata en la mesa.
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